¡Hola, querido lector!
Si has llegado hasta aquí es porque mi novela El despertar de Ukhat ha removido tu curiosidad y quieres saber un poco más sobre el protagonismo y papel que el gran Egipto representa en la narración.
IMPORTANTE: si has cedido a la tentación de entrar a través del enlace colocado en las páginas negras de Maniac al final de la novela, pero aún no la has leído, te aconsejo que pares. Este artículo puede destripar muchos de los misterios y sorpresas que contiene la historia.
El despertar de Ukhat es un thriller fantástico que contiene datos históricos reales, es decir, aunque la acción se desarrolla en su mayor parte en la actualidad y aparecen elementos sobrenaturales, la presencia de la historia antigua es fundamental. Para construir el universo Hakbai estuve mucho tiempo documentándome a través de leyendas populares, mitos, creencias gnósticas egipcias, mitología ancestral y lugares perdidos en el tiempo.
Como sabes, la novela empieza en el Egipto de los faraones, en concreto en los reinados de Amenofis III y su hijo Amenofis IV, que más tarde se hizo llamar Akenatón. También aparece en un momento de la novela en la que la protagonista hace una regresión involuntaria y se mete en el cuerpo de la reina Nefertiti. En el Despertar de Ukhat, el Egipto antiguo ofrece las claves para entender la grave amenaza que se cierne sobre le mundo en nuestros días.
Los nombres y descripción de los personajes históricos son reales y muchas de las situaciones que aparecen en la novela sucedieron casi como las cuento: la agónica muerte de Amenofis III, la peste que asoló el país años después o el hecho de que Akenatón trasladara la capital de Tebas a una nueva ciudad (Aketatón) y anulara el panteón clásico de dioses egipcios en favor de Atón, en la que se dice que fue la primera religión monoteísta de la que se tienen registros.
Voy a ser sincera al decir que muchos de los datos que encontré referidos al antiguo Egipto son tan enigmáticos que me resultó natural mezclar la magia de la fantasía con acontecimientos históricos documentados: provocar que la obsesión con Atón (el disco solar) por parte del Akenatón estuviese motivada por la amenaza de un ser oscuro que huye de la luz, que la peste que acabó con la vida de miles de egipcios durante su reinado la desencadenara ese mismo ser, que Nefertiti fuese una parte de lo que él ansiaba al revelarse como la reencarnación de Hakbai y por eso se vio obligada a desaparecer…
Construir el trasfondo egipcio de la novela fue trabajoso y al mismo tiempo muy divertido. Se que no a todos los escritores les gusta la parte de la documentación, pero a mí me encanta investigar y el Egipto antiguo siempre me ha fascinado.
Jugaba con cierta ventaja.
Además de descubrir datos con los que de otro modo nunca hubiese tropezado, una parte muy enriquecedora del trabajo fue conocer el significado de algunos de los nombres de lugares y personas que, gracias al estudio de sus historias, llegaron casi a obsesionarme.
Entiendo que has leído la novela y te sabes bien la historia de Hakbai, pero para hablar de la parte de Egipto que he imaginado, permíteme que ponga aquí un extracto de la historia de esa gran mujer:
Consciente del peligro al que se enfrentaba, cruzó el océano en soledad, alejándose de la influencia de las razas que corrían por sus venas. Parece ser que, tras años de búsqueda, encontró una zona fértil y hermosa, poblada por tribus inteligentes, que le abrieron los brazos de par en par, ávidas del conocimiento que ella poseía.
Esa gente levantó ciudades, monumentos, templos; y bajo el mando oculto de Hakbai, fue capaz de construir una sociedad rica y compleja. Durante cientos de años, los habitantes de aquella zona la consideraron una diosa, pues no envejecía ni moría como ellos, además de ser el origen de todo el conocimiento transmitido de generación en generación. Pero ella era consciente de que aquello no iba a durar para siempre. Mientras aún pudiera, debía garantizar la supervivencia de la estirpe, pues cuando muriera tendría que existir una sucesora que dominara el poder que ella poseía, para ser capaz de enfrentarse al dios corrompido si despertaba de nuevo.
Desconectada de los descendientes de su pueblo, no le quedó más remedio que procurar engendrar su propia estirpe, procreando con un hombre corriente. Actuando de ese modo, sabía que el poder de la nueva Hakbai sería mucho menor que el suyo, pero era eso o la extinción del legado, por lo que eligió de compañero a uno de los hombres más sabios e instruidos de la región, convirtiéndole en rey. Cuando consiguieron engendrar a una niña, le cedió el poder de mando y se concentró en entrenar a su hija, recopilando experiencias y su saber en un conjunto de obras, enmascarando el significado en forma de poemas y relatos religiosos. El pueblo que se había convertido en su nuevo hogar adoptó como propias muchas de esas leyendas, y constituyó con ellas un primigenio panteón de dioses, compuesto por ocho divinidades primarias y uno superior que los gobernaba a todos.
Pero Hakbai inclinó la balanza. No podía establecer una religión tan equilibrada como la suya, pues la misión había cambiado. La fuerza de Ukhat que debía controlar era oscura, por lo que educó a los sacerdotes para crear una nueva vertiente religiosa que garantizara el poder de la luz sobre las sombras. Se construyeron numerosos templos dedicados al dios sol, que se convirtió en uno de los principales poderes del panteón divino de aquellas gentes, y Hakbai les enseñó numerosos ritos para que, si ella o sus descendientes faltaban, pudieran al menos contener el mal que algún día se cerniría sobre ellos.
Esta parte del relato del profesor Cerezos, en el que explica el origen de las razas y todo lo que está trastocando la vida de Alex, hace referencia al viaje de Hakbai para escapar de su tierra devastada. Aunque no lo especifico, intento dar a entender al lector que Hakbai acabó en Egipto mucho antes de que los faraones existieran y que educó a los habitantes y reyes del lugar para que se protegieran del ser que la perseguía a ella y buscaba la oración de invocación que le haría regresar al plano físico con todo su poder.
El país en nuestros días aparece tras los primeros capítulos ambientados en la época de los faraones, cuando la historia da un salto en el tiempo en un breve inciso que lleva al lector a El Cairo, donde un tipo nervioso envía un paquete antes de ser brutalmente asesinado.
Alex descubrirá más tarde que ese hombre era su padre biológico y que, aunque ella no sabía nada, le envió pistas ocultas en una figura turística para que encontrara la oración de invocación antes que sus enemigos, que deseaban despertar a la versión oscura del dios Ukhat aún a costa de la vida de su hija.
Más tarde llegamos a un punto muy interesante en el que profesor Cerezos nos cuenta que la pirámide roja de Dashur tiene la misma inclinación que una parte del templo de los antepasados de los vahikonin y tahikin.
Tuve el privilegio de visitar esta pirámide en compañía de tan solo dos personas. Aunque estaba cerrada al público en ese momento, logramos recorrer sus cámaras sin las aglomeraciones de turistas que se concentran en la meseta de Gizeh, donde se encuentra la gran pirámide. Solo confesaré cómo conseguimos entrar en presencia de mi abogado
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Una vez dentro, pude tomar nota de la composición y aspecto de cada estancia, aspirar el asfixiante «aroma» del guano de murciélago y ser consciente de que toneladas de roca se agolpaban sobre mi cabeza.
No se si sería capaz de repetirlo.